Donde los demás capítulos de esta serie trataron capas de décadas y siglos, este trata unos pocos minutos. Esos minutos cambiaron todo en la Roma.
Unos minutos de derrumbe
El 19 de septiembre de 1985 un terremoto de magnitud 8,0 golpeó Ciudad de México Hecho. Solo en la Roma más de 460 edificios se derrumbaron parcial o totalmente Hecho. Como mostró el cap. 2, por haberse planificado el barrio en un mismo período, también cayó como un solo conjunto Estimación. La población cayó de 95.000 en 1970 a 35.000 en 1995 Hecho: dos tercios del barrio se fueron.
Los que entraron primero
En las horas siguientes, el gobierno fue lento. El vacío lo llenaron brigadas ciudadanas de voluntarios Hecho. Ciudadanos con picos, palas, cubetas, grúas y tractores retiraron escombros, trasladaron heridos, prepararon comida y consiguieron medicinas Hecho. Ese movimiento de base fue decisivo en los primeros días Estimación.
Lo que empujó el desastre
El desastre no dejó solo destrucción. En particular, la organización de las costureras, que soportaban condiciones precarias, se aceleró con este sismo Hecho. Exigir rescate, y luego indemnización, empujó hacia arriba un movimiento obrero Estimación. Un raro caso de derrumbe que produce solidaridad.
La memoria como activo
La memoria de esa solidaridad ciudadana quedó como un activo de la Roma. Y fue sustancia, no sentimiento: cuando llegó otro terremoto en 2017, los edificios reconstruidos en la Roma en 1985 resistieron, porque los vecinos habían supervisado bien la obra Hecho. Lo aprendido de un derrumbe evitó el siguiente (cap. 5).