Para el viajero de Nueva York, el metro es como el aire. Pero una península del extremo suroeste de Brooklyn, adentrada en la bahía, queda fuera de ese aire — Red Hook.
Un barrio al que se entra en barco
Red Hook no tiene estación de metro Hecho. La entrada correcta es el agua: el NYC Ferry toca a diario el muelle del barrio Hecho. Embarca en Wall Street y pasarás la Estatua de la Libertad y Governors Island en unos quince minutos, cambiando la incomodidad de la tierra por el romance del agua Estimación. Entrar a un barrio de muelles por el muelle es, además, una cortesía.
La incomodidad como conservante
El aislamiento no es un accidente sino historia (cap. 3). Y, paradójicamente, como el metro nunca llegó, Red Hook conservó lo que el resto de Brooklyn perdió: adoquines, almacenes de ladrillo de la Guerra Civil, un bar de estibadores en marcha desde los años 1890 y un muelle en activo donde aún se mueven contenedores Hecho. Encaja en un paseo de 3–4 horas Estimación, y la ventana correcta es la tarde del fin de semana — porque el ocaso es el punto alto del barrio (cap. 8).