Pocas veces puede verse con los ojos el origen de un topónimo. Clerkenwell es ese caso raro: tras la ventana de la planta baja de un edificio corriente de oficinas, en el 14–16 de Farringdon Lane, se conserva el pozo que dio nombre al barrio Hecho.
El pozo de los clérigos
En la Edad Media, los clérigos parroquiales se reunían junto a este pozo para representar misterios bíblicos — de ahí el Clerks’ Well, Clerkenwell Hecho. Que esta fuera tierra de buena agua prefigura toda la serie: el agua atrajo cervecerías, destilerías de ginebra y, al final, los talleres de los artesanos Estimación.
La puerta de los caballeros
El otro eje fue el priorato. Los Caballeros de San Juan tuvieron aquí su priorato de Clerkenwell, y la puerta sur de 1504 — St John’s Gate — sigue cruzando en arco St John’s Lane Hecho. Dentro está el Museo de la Orden de San Juan, gratuito Hecho. Agua y oración son la primera capa; encima montan sus bancos los relojeros del cap. 3.